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Chile
Católico, padre de familia y abogado. Aficionado de los juegos de rol, la ciencia ficción e internet.
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Lunes, 07 de agosto de 2006
Es una cultura que odia a los niños.
Con este lema, Mark Shea publica frecuentemente notas salidas en la prensa gringa donde se expresa, todavía subconscientemente, el odio a los niños y su inocencia, que es lo que define a la niñez. Así se acumulan los pedófilos que intentan presentarse como la siguiente rebeldía, los ingenieros sociales que tratan de rebajar la edad para tener sexo con niños y los artistas que se preguntan “¿qué hay de malo en el sexo con niños?”, sin mencionar a los comerciantes ávidos de incorporarlos a los clientes del mercado del sexo.
En algunos casos ni siquiera son tan subconscientes, como en el caso de este premiado comercial de condones:

Normalmente no veo la necesidad de reproducir aquí estos llamados de atención, porque los veo ajenos a nuestra cultura, salvo un día en que un diario publicó dos noticias: una encuesta que decía que los chilenos valoramos cada vez menos la virginidad, y otra donde se decía que el abuso infantil había aumentado explosivamente... obviamente a nadie se le ocurrió relacionalas. Pero cuando un autor tan importante como Alan Moore toma el baluarte del odio a los niños, al menos algo hay que dejar.
¿Quién es Alan Moore? Básicamente es el emperador del mundo del comic hoy en día. Para el gran público, es el creador de los personajes de muchas películas y series de TV como “La Cosa del Pantano”, Hellboy, La Liga Extraordinaria, V de Venganza y Desde el infierno. En el mundo del comic, su influencia se ha dejado sentir en Batman y la serie Watchmen.
¿En qué trabaja ahora? En un nuevo comic llamado Lost Girls:
Lost Girls, es sin dudas pornografía. En sus páginas, Alicia, de Alicia en el País de las Maravillas, Dorothy del Mago de Oz, y Wendy de Pter Pan, recuerdan sus historias íntimas en gráfico detalle, y tienen muchas aventuras sexuales juntas. Practicamente hay un acto sexual dibujado en cada página.[fuente]
¿Qué afán puede tener Alan Moore en destruir para el gran público estas historias de la niñez? A juzgar por sus palabras, no tenemos suficiente exposición a la sexualidad en nuestra cultura, y necesitamos, por nuestra estabilidad mental, que los artistas eliminen toda traza de inocencia en los niños. Eso nos hará personas más felices y adecuadas.
Creo que nuestra cultura lamenta haber perdido la inocencia, lamenta que todas las relaciones se midan en cuanto a la satisfacción sexual que nos puedan brindar, lamenta, en definitiva, haber escuchado a Freud. Pero al mismo tiempo, cual Gollum colectivo, es incapaz de abandonar aquello que le hace sufrir y odia a los que le recuerdan la inocencia y la alegría. Dicho de otro modo, somos cerdos, pero para que nadie nos lo recuerde, haremos que todos sean como nosotros.
No contentos con esto, Alan Moore ha tocado los clarines de la campaña para corromper no solo a los niños, sino el mundo en donde ellos viven, y peor aún, nuestros recuerdos.
No es coincidencia que nuestra época, llena de estímulos sexuales y satisfacción en las más diversas formas, sea al mismo tiempo una gran consumidora de pornografía infantil.
Categoría: Sexualidad | Comentarios (1) | Referencias (0)
Desde que nació nuestro segundo bebé no sé ya ni cuanta gente me ha preguntado: "pero pararás ahí, ¿no?" Dando a entender que tengo que estar loca para tener más. Y a mí que me parecen regalitos del cielo... Ojalá me pueda permitir muuuuchos más!!!!
dasgretchen | 27-08-2006 03:38:08