Nickname:
Ubicación:
Chile
Católico, padre de familia y abogado. Aficionado de los juegos de rol, la ciencia ficción e internet.
Bitacoras:
Sitios:
En espera:
Online gracias a Bitacoras.com
Domingo, 23 de julio de 2006
Hace algún tiempo contábamos cómo Holanda se prepara para acoger dentro de su sistema político a los pedófilos. El silencio de los medios de prensa mundial ante esta terrible noticia es decidor.
Mientras tanto, algunos holandeses pidieron al Estado que arbitre en el tema y prohíba la formación de una agrupación que pretenda legalizar la pedofilia.
La respuesta de los tribunales de justicia no se hizo esperar: La libertad de formar un partido político ampara a quienes buscan producir un cambio en la ley, la constitución o alguna política en particular.
¿Es posible que la pedofilia sea sólo un tema de mera reforma legal o política? Sí, para la condición en que occidente ha definido la convivencia social, la penalización de la pedofilia es sólo un tema de moral.
Nuestra cultura ha dicho que el criterio final para todas nuestras relaciones personales es el consentimiento actual de los individuos, y a eso le ha llamado libertad. Conforme con eso, y en este sentido el fallo de los tribunales holandeses es incuestionable, si alguien opina que una persona de 8 años es capaz de dar su consentimiento a una relación sexual, tiene el derecho de pedir que la ley reconozca esa libertad. Lo terrible es que muchas veces los niños dan su consentimiento a este tipo de relaciones, y si ese es el criterio, el Estado no puede meterse en la privacidad de una relación mutuamente consentida.
Una cultura donde el sólo consentimiento es el juez final de toda relación, no puede evitar llegar a esa conclusión. Acabo de estar en un seminario con profesores de Derecho Penal y jueces, créanme que ese es el futuro.
[Vía Mark Shea]
Categoría: Actualidad | Comentarios (2) | Referencias (0)