Nickname:
Ubicación:
Chile
Católico, padre de familia y abogado. Aficionado de los juegos de rol, la ciencia ficción e internet.
Bitacoras:
Sitios:
En espera:
Online gracias a Bitacoras.com
Jueves, 29 de junio de 2006
En No más píldora, Carolina se pregunta:
¿Porque otras personas tendrian que decidir por nosotras? yo creo que hay muchas mujeres, entre las cuales me incluyo, que somos bastante grandes como para poder decidir si tomamos esta pildora o no. Creo que es una decision netamente personal.
Partamos de la base que cada ser humano, en principio, es libre, es decir, capaz de decidir por sí mismo lo que hace o deja de hacer. Por ejemplo, si decido ir a ver la película “La Nave de la Muerte”, puede que esté tomando una decisión artísticamente muy mala, pero que como no afecta a nadie más que a mí (y el tiempo perdido viendo una mala película), esto queda dentro del ámbito de las decisiones personales. Esta es la regla general, cuando una decisión no me afecta más que a mí mismo. Llamemos a esto "caso 1".
Es evidente, sin embargo, que esta regla general tiene excepciones, circunstancias en que nuestra autonomía es legítimamente limitada. Así, podemos decir que en principio, cada uno decide libremente qué guardar en casa y qué no, pero si decido almacenar explosivos mi decisión se vuelve de interés para mis vecinos porque he creado un peligro evidente, no sólo para mí y mis pertenencias, sino además para mis vecinos y sus cosas. En un caso como este es normal y lógico que el Estado me prohíba almacenar explosivos, sin importar que yo sepa manipularlos y que no haga daño, porque afectan a los demás. Con este ejemplo quiero mostrar que, en algunos casos, es razonable que el Estado nos prohíba ciertas actividades, efectivamente quitándonos la libertad de ejecutarlas, sin importar lo capacitados que estemos o lo bien intencionados que seamos. Llamemos a esto "caso 2".
Existe una tercera posibilidad, en donde nuestra libertad se ve limitada no por el Estado, sino por los particulares que actúan dentro de su propia libertad. Por ejemplo, los distribuidores de películas pueden decidir que “La Nave de la Muerte” no es económicamente rentable, y por lo tanto, poner un precio demasiado alto a la entrada, y directamente no exhibirla en Chile. En ese caso, un tercero ha limitado mi libertad al hacerme imposible ver la película, o derechamente ha decidido por mí si la veré o no. La decisión de no exhibir la película puede ser adoptada por motivos que yo no comparto (morales, artísticos o económicos), pero que están dentro de la libertad del distribuidor, y mi libertad quedar restringida por las decisiones de otros. Llamemos a esto "caso 3".
En general, quienes nos oponemos a la distribución la píldora del día después, lo hacemos porque creemos que nos encontramos ante un "caso 2": porque representa un peligro de muerte para una persona diferente a la que lo toma. No importa lo capacitados que nos sintamos para tomar una decisión, la seguridad y vida de un tercero se hace más importante y el debe Estado prohibir su uso.
Cabe agregar que en este caso se encuentra la distribución de medicamentos con receta retenida (aunque la píldora no es un medicamento).
En la nota original, en cambio, nos encontramos ante una situación del "caso 3": el laboratorio decidió que no era económicamente rentable distribuir la píldora y dejó de hacerlo. En ambos casos el resultado es el mismo, la libertad resulta restringida por motivos legítimos.
¿O prefieren mas niños en casas hogar que son muy denigrantes y de un porcentaje de 100 el 80 al final no es nada?
Ciertamente que nadie quiere haya niños en situación de hogares denigrantes, pero creo que el problema no son los niños, sino los hogares. Al proponer como solución “menos niños” lo que hacemos es acallar la conciencia al verdadero problema: la miseria.
Categoría: Pro-vida | Comentarios (0) | Referencias (0)