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Católico, padre de familia y abogado. Aficionado de los juegos de rol, la ciencia ficción e internet.
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Jueves, 11 de mayo de 2006
En Matrimonio homosexual: el cuento corto, Paco nos indica:
Después de haber leído las entradas en la categoría “matrimonio” aun no me queda claro porque la unión civil entre dos personas del mismo sexo es un mal para los católicos,
Y la respuesta es que nos oponemos a las uniones civiles porque, con la enorme autoridad e influencia que tiene el Estado en la vida de las personas, se intenta introducir una idea que es perjudicial para la formación de la familia y por lo tanto para la sociedad, porque la familia es el lugar donde aprendemos a ser ciudadanos. Esta idea es que la homosexualidad es una conducta normal, similar en algún modo a las relaciones heterosexuales.
Puede que haya grupos en la sociedad, como el lobby homosexual, que no estén de acuerdo conmigo y tengan esta idea. Ellos tienen el derecho de usar su libertad de expresión para intentar convencer a la gente de eso, pero lo que no es legítimo es que en un estado liberal y democrático se pretenda imponer las ideas por un mero acto de fuerza del Estado, en este caso, una ley.
Por el contrario, el esfuerzo de convicción debe realizarse a través de debates y publicaciones, y en ese ámbito los cristianos estamos más que abiertos a conversar acerca de la diferencia fundamental que existe entre una relación homosexual y otra heterosexual.
La diferencia fundamental entre una y otra es que la relación heterosexual es naturalmente fértil y la relación homosexual no lo es. Por eso es que en distintas culturas se ha considerado como matrimonio a la poligamia, la poliandria e incluso la endogamia. Por otro lado, existen registros históricos de culturas que han visto a la homosexualidad como una conducta más o menos normal (dependiendo de cada una) pero en esas culturas nunca se hizo equivalente la relación homosexual al matrimonio ¿El motivo? las relaciones heterosexuales son naturalmente fértiles.
pero si tengo claro una cosa, soy partidario del amor y no voy a ser yo que le ponga trabas a la libertad de amar como cada uno quiera, siempre que se respete a los implicados, y si estos quieren expresar su amor en sociedad ya sea con un contrato de convivencia ya sea con la unión mediante el sacramento del Matrimonio me parece bueno siempre que se haga desde el respeto.
La idea que el matrimonio es la coronación y consecuencia natural del amor, está muy extendida en la sociedad occidental. Con ella en mente podemos entender que la gente se divorcie fácilmente cuando se acabó el amor y que los homosexuales vean como una injusticia que no se les permita que su "amor" sea reconocido socialmente a través del matrimonio.
El problema es que es una idea profundamente errada, y aceptar sus consecuencias equivale a destruir el matrimonio y reemplazarlo por meras relaciones sentimentales que, en principio, no son socialmente relevantes.
De seguir estrictamente este patrón, de que el amor basta para definir la existencia del matrimonio, se puede llegar a situaciones que nadie desea. Por ejemplo, una mujer puede tener su esposo legítimo y un amante, a quien ama más que a su esposo, y por diversas razones (psicológicas, económicas, etc.) puede que a su esposo legítimo no le moleste esa relación. En un caso como este (que me atrevería a decir que es más común que las relaciones estables homosexuales) se cumple con los requisitos de amor estable, profundo y que no hace daño a nadie, pero los perjuicios de legalizar una unión así son evidentes.
Otro ejemplo más extremo sería el de dos hermanos que se aman profundamente de un modo sexual, y no hacen daño a nadie. En este caso también uno podría decir "soy partidario del amor y no voy a ser yo que le ponga trabas a la libertad de amar como cada uno quiera", pero no creo que sea el legalizar esas uniones la solución al problema... más bien sería darles terapia a esa pareja. Se pueden plantear casos más extremos, pero creo que se entiende la idea.
si una pareja homosexual no puede tener hijos (fruto de esa unión) esta ley no tiene porque contemplar este tipo de parejas, ¿tampoco una pareja heterosexual en la que uno de sus miembros o los dos sean estériles deben unirse en matrimonio?
Decía yo que las parejas heterosexuales son naturalmente fértiles. Con esto quiero decir que en la gran mayoría de los casos las parejas son fértiles, sin perjuicio de que ciertas situaciones en que no lo son. Aún en estos casos, se trata de una situación de enfermedad, donde el organismo no se encuentra en un estado saludable. En las parejas homosexuales, en cambio, ambas partes se encuentran saludables y aún así sus relaciones son estériles.
Otro caso que se plantea es el de las parejas que se casan pero no quieren tener hijos nunca. Son muy pocos casos en realidad (la mayoría de esta minoría quiere tener hijos más adelante), y aún así queda para ellos abierta la posibilidad de cambiar de opinión en el futuro. En esto su situación es similar a la de un matrimonio normal que a la de una pareja homosexual.
Un aforismo jurídico que dice que hacer leyes para casos excepcionales es hacer muy malas leyes. Las leyes deben pensarse para la generalidad de los casos, y las excepciones acomodarse a ellas. Lamentablemente para satisfacer a una minoría, se están haciendo muy malas leyes.
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