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Católico, padre de familia y abogado. Aficionado de los juegos de rol, la ciencia ficción e internet.
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Jueves, 11 de mayo de 2006
Marta, en sucesivas entradas en su blog (por ejemplo aquí y aquí), nos ha invitado a reflexionar sobre el candente tema de la inmigación, particularmente la que se produce desde países pobres hacia los desarrollados. El tema también ha tomado con fuerza a la blogósfera católica gringa, que tiende a ser proclive a la derecha y por lo mismo rechaza la inmigración. No sin algo de justicia, los bloggers han criticado el apoyo incondicional de los obispos a un política de inmigración que perciben cercana a las sensibilidades de izquierda, mientras esos mismos obispos son tímidos en defender la vida.
Luego de darle algunas vueltas podemos anotar lo siguiente:
Desde nuestra perspectiva, en primer lugar debemos afirmar el deber cristiano de acoger al inmigrante, porque él es Cristo que se presenta a nuestra puerta. El inmigrante es extranjero en tierra extraña y, más importante aún, generalmente lo que le ha impulsado a inmigrar es la pobreza.
Múltiples pasajes de la Escritura y la tradición de los judíos dan cuenta de esta obligación y seguramente habrá quien los haya enunciado convenientemente. Por mi parte, cada vez que se habla del tema, me viene a la mente la parábola del buen samaritano. Comienza esta parábola
30 Jesús respondió: "Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto
Debe llamarnos la atención que esta parábola comience mencionando dos lugares bien conocidos para los oyentes cercanos a NSJC, pero que lamentablemente no significan nada para nosotros ¿Por qué se hace esto? después de todo, la mayoría de los lugares y personajes en las parábolas son genéricos ¿no estaremos perdiendo algo por efecto del tiempo?.
Tal vez sería necesario cambiar un poco la parábola y leer "Bajaba un hombre de Santiago a Valparaíso, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto" y seguir así "lo vió un obispo, lo vio un policía, lo vio un campesino, y todos miraron para otro lado, nadie lo ayudó. Pasaba por ahí un peruano, y él sí lo recogió, lo llevó a un hospital privado y pagó por adelantado las facturas y los insumos que gastaría".
Con la parábola del buen samaritano en mente comenzamos una reflexión sobre la inmigración.
Pero esta obligación cristiana de acoger al extranjero ¿quiere decir que la religión nos obliga a permitir la inmigración siempre? Creo que no, lo que significa es que la regla básica es que debemos permitir la inmigración y por lo tanto debemos tener buenas razones para impedir a las personas entrar al territorio nacional, y que, a pesar de que en un primer momento parezca difícil, debemos confiar en Dios que la llegada de los inmigrantes es una bendición para nuestro país.
Comencemos, por ejemplo con una buena razón para impedir el ingreso de personas al territorio: una situación de guerra. Este es un tema sensible en los E.U.A. porque es un país que efectivamente se encuentra en guerra, pero el problema de la inmigración en ese país no se relaciona con el esfuerzo bélico en el que se encuentran empeñados. Se podría llegar a justificar una medida en ese sentido si hubiera una amenaza comparable a la guerra desde México, como por ejemplo el tráfico de drogas, pero no se ha visto que ese sea el caso.
Por otro lado, no parece justo impedir la inmigración en base a la presión que esto provocaría sobre el sistema de seguridad social de un país. La seguridad social de un país invariablemente es producto de su riqueza, pero el querer conservar los beneficios de esa riqueza para sí no es justificación suficiente para prohibir el ingreso de personas, porque implica dejarlos en la pobreza. La imagen del rico que disfruta de sus riquezas sin pensar en el dolor de los demás no aparece acorde con el cristianismo, a pesar de que haya ganado esa riqueza con justicia.
En mi opinión, una buena razón para limitar la inmigración es el problema de la inculturación. Toda nación responde a elementos en común, y la lealtad de los ciudadanos al Estado depende de que se identifiquen con esos elementos en común. Puesto que la debilitación del Estado nacional no es algo deseable, es razonable esperar de las personas que ingresan a un país que se comprometan a al menos intentar identificarse con los elementos que permiten la subsistencia del Estado. Esto justificaría deportar a personas que han cometido delitos en el país anfitrión e impedir su reingreso, controlar a los viajeros y exigir a aquellos que manifiesten su intención de permanecer algún grado de compromiso con el país.
Para completar el cuadro, una mala razón para impedir la inmigración es que los inmigrantes representan mano de obra barata. El Estado de una nación cristiana no puede sentirse satisfecho por el sólo hecho de asegurar el bienestar a los que han tenido la suerte de nacer dentro de su territorio. En otras palabras, no se ve qué mejor derecho a obtener un trabajo tendría una persona, por el sólo hecho de haber nacido a unos kilómetros más acá de la frontera que otra. Tal vez se podría vincular este derecho con el hecho de haber pagado impuestos al Estado que otorga la nacionalidad, pero ese es un derecho que también podría adquirir el inmigrante de haber nacido en el país. Si el Estado fuera egoista, y pensara sólo en los suyos se entendería algo así, pero no es el tipo de Estado que debería apoyar una persona cristiana.
Finalmente, ¿se debe construir un muro en la frontera de los E.U.A con México? Aún si fuera posible, me parece que las razones que lo justificarían no estarían de acuerdo con lo esperable de una nación cristiana. Antes de pensar en un muro, creo que se debería regularizar la situación de ingreso y trabajo en el país anfitrión de tal forma que quien quisiera legítimamente ir a trabajar, pudiera hacerlo sin necesidad de ingresar ilegalmente. Tal vez si se cumpliera esa condición y el ingreso ilegal al país siguiera siendo un problema que lo ameritara, sería simbólicamente relevante construir un muro en determinados lugares.
Categoría: Actualidad | Comentarios (1) | Referencias (0)
excelente! suscribo absolutamente tus conclusiones, gracias por las citas, querido Pato, te pongo en seguida un enlace!
Marta Salazar | 11-05-2006 06:27:18