Nickname:
Ubicación:
Chile
Católico, padre de familia y abogado. Aficionado de los juegos de rol, la ciencia ficción e internet.
Bitacoras:
Sitios:
En espera:
Online gracias a Bitacoras.com
Miércoles, 29 de marzo de 2006
Hace algún tiempo veíamos los intentos de extender la eutanasia en Inglaterra. Hoy nos enteramos que Holanda se apresta a legalizar la eugenesia, según un artículo aparecido en la prensa inglesa:
Holanda permitirá la eutanasia de bebés [en inglés]
El artículo comienza con la conmovedora historia de Chanou, una niña que alcanzó a vivir siete meses con un desorden metabólico que le provocaba constante dolor. A pesar de que la historia está hecha para que uno “comprenda” la decisión de los padres, sus palabras dejan traslucir qué tenían en mente cuando decidieron darle muerte:
“Nos sentimos terrible al verla sufrir”, “sentíamos que la estábamos decepcionando”.
Parece que en el fondo no fue el dolor de su hija lo que los hizo permitir su muerte, sino lo que ese dolor les hacía sentir.
Luego, el artículo continúa explicando cómo es una práctica común en los hospitales el que se practiquen procedimientos encaminados a matar a bebés, incluso existe un protocolo que establece los requisitos para tal fin, cuando se considera que la vida produce sufrimientos insoportables.
Uno puede llegar a entender este tipo de consideraciones, cuando se fija en el materialismo que prevalece en estas sociedades. Bajo un criterio estrictamente materialista, la medida de todas las cosas es el placer y el dolor, de tal forma que la vida no tiene valor intrínseco, su valor depende en definitiva de la capacidad para atraer mayor placer o evitar el dolor. Una vida que es causa de dolor en uno mismo o en los demás debe ser terminada.
Desde luego, esta postura es inaceptable para un cristiano. Para nosotros, la vida es un regalo de Dios, y por lo tanto tiene un valor intrínseco, independiente de otras consideraciones como su utilidad o su calidad. Los cristianos tenemos el derecho y el deber de oponernos a este tipo de leyes, porque en último término llegan a imponer, por la fuerza del Estado, una ideología materialista, contraria al cristianismo.
El artículo continúa entrevistando a un pediatra que confiesa haber asistido al menos a 4 homicidios de bebés autorizados por sus padres. Se plantea la diferencia entre la eutanasia activa, que es realizar acciones directas que procuran la muerte de una persona inocente, y la eutanasia pasiva, que permite no realizar acciones de cuidado extraordinario de la salud, cuando el resultado esperado no es significativo. La respuesta del pediatra resuena a Maquiavelo:
Desde un punto de vista moral, argumenta, esto no es diferente a administrar una dosis letal de morfina, puesto que el resultado de suspender el tratamiento eventualmente también será la muerte.
Es decir, puesto que el resultado será el mismo, los medios que se usen para llegar a él son indiferentes. Demás está decir que dicha conclusión no es moralmente aceptable, cómo fácilmente se puede ver si extrapolamos este principio a otros ámbitos.
Continúa el artículo:
El hospital comenzó a reportar casos de eutanasia en recién nacidos con espina bífida entre 2002 y 2004. Verhagen autorizó y en algunos casos presenció el procedimiento sin que se levantaran cargos criminales en su contra. El hecho de que a nadie le llamara la atención el procedimiento adoptado nos habla de una sociedad que ha aceptado la ideología que da lugar a estas atrocidades como normales.¿Es extraño esto? No lo creo, la historia nos muestra cómo el ser humano es capaz de adaptarse con facilidad a entornos morales que vistos con objetividad parecen inaceptables: la esclavitud, el holocausto judío, el genocidio kurdo, la dictadura comunista, etc. El ser humano parece capaz de soportarlo y justificarlo todo, todavía no se ha encontrado un límite común que haga decir a la todos los pueblos “¡basta!”.
Conviene recordar en este punto que la persecución de los judíos, prácticas de eutanasia y eugenesia muy similares tuvieron lugar en Alemania durante varios años sin que a nadie en el extranjero le llamara mayormente la atención. Siguiendo con la comparación, mientras el Estado holandés no invada a sus vecinos, podrá continuar matando a sus niños indefinidamente. Esta relación entre las prácticas holandesas que se avecinan ya se han hecho notar por parlamentarios italianos.
En mi opinión la única diferencia entre ambos es que los nazis justificaban la eugenesia en la ideología racista, y los holandeses lo hacen en la ideología hedonista.
Existen además otras razones para ver un peligro en esta tendencia social.
El derecho a la vida es el primer y más importante derecho humano, porque es requisito de todos los demás, y por lo mismo es conveniente que sea el más intangible para el Estado. Según el protocolo que regirá en Holanda, basta con la voluntad de los padres y de un médico para poner término a la vida de un ser humano. Si el niño tiene un solo padre, sólo la voluntad de dos personas es la diferencia entre vivir y morir. ¿A qué nos recuerda eso? Desde luego, al aborto, pero también a la esclavitud, cuando el amo era libre de decidir sobre el destino de seres humanos que le pertenecían. Así, la sociedad holandesa del futuro no podrá sostener que cada ser humano es libre y digno de respeto, puesto que ha entregado la decisión de vida o muerte de una persona a otra.
En segundo lugar, hay que pensar que esto ocurre en una de las sociedades más opulentas del planeta, donde existen los recursos para aliviar el dolor, pero ¿qué ocurriría si esta práctica se hiciera general y se aceptara en lugares donde existen muchas y graves necesidades? ¿o si Holanda perdiera la abundancia de la que goza? Entonces sería muy fácil para el Estado saltarse los requisitos que él mismo se ha impuesto y considerar la muerte de personas débiles por razones de bien común. Esto no es especular, ya que precisamente eso fue lo que ocurrió en los hospitales de New Orleans ante la llegada del huracán Katrina.
En fin, hay mucho más que considerar ante esta terrible realidad que ya se encuentra entre nosotros.
Categoría: Pro-vida | Comentarios (2) | Referencias (0)
Pato, te extrañaba, de verdad, no has estado muy productivo en o que a posts toca.
Lo que has dicho acá es tan actual en nuestro país que me impresiona.
"Cuando afeiten a tu vecino, pon las barbas en remojo" y con la globalización, el vecino perfectamente es Holanda y ya nuestra Doctora Presidenta está dando a diestra y siniestra la "pildorita de la resaca" sin discriminar y hablándose de "muerte digna" ...¿dónde hemos oído eso?
Dios salve a Chilito.
ale | 29-03-2006 01:10:50
Según la cuenta de los archivos, este ha sido uno de mis meses más prolíficos. La cosa es que bitacoras.com ha estado dando tantos problemas que tengo temor de que un día se borre tod el blog. En fin, a caballo regalado...
Ale, tocas un tema que se me olvidó agregar en el cuerpo del artículo. El argumento del vecino es el principal medio por el cual se transmiten estas medidas, particularmente si el ambiente cultural es similar. En España lo vivieron con el aborto y les dio bastante resultado, en chile lo están montando con la píldora y hasta ahora van con viento en popa.
Patoace | 30-03-2006 13:42:33