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Miércoles, 08 de febrero de 2006

Ideas locas

El teólogo Antonio Bentué escribió en la Revista Mensaje un artículo sobre los resultados de la encuesta que Adimark efectuó (gratis, al parecer) a la opinión de los católicos. Concluye su exposición con este párrafo:

El legítimo recurso al “mal menor”

Sin embargo, el resultado de la encuesta referido a esos dos temas puede también tener una dimensión de “signo de los tiempos” desde otra perspectiva, la del “mal menor”. Puesto que en temas referidos a la violencia, el magisterio de la Iglesia no ha tenido problema para apelar a la ética del “mal menor” (“guerra justa” o “pena de muerte”), aunque ello se oponga flagrantemente al precepto bíblico “no matarás”, ¿por qué, cuando está involucrado el “sexo”, el mismo magisterio es tan renuente para plantearse el tema con análoga perspectiva, recurriendo al “mal menor” como criterio de discernimiento posible?

Como se puede ver el tenor general del artículo es contrario a la enseñanza del magisterio, y favorable a un cambio cuyo contenido específico no se percibe, más allá de "evitar la marginación".

Sin embargo, me llamó la atención profundamente el que un teólogo católico apelara a la doctrina del mal menor para fundar la ética que deben inspirar a los cristianos. Después de todo, me parece que uno de los grandes principios que la Iglesia ha intentado inculcar a occidente es que uno no puede realizar un acto malo para que resulte algo bueno, o en otras palabras, que el fin no justifica los medios (doctrina conocida como "maquiavélica", con justa razón).



Buscando en la red, acerca de la enseñanza de la Iglesia sobre la teoría del mal menor, me encontré con temas parecidos a los que invoca el autor, es decir, la doctrina de la guerra justa y la legítima defensa (de la cual la pena de muerte es una forma específica).

Este artículo de Darrel Correl en la revista First Things indica

Cuando Tomás de Aquino discurre sobre la guerra justa en la Suma Teológica (II.II-40) no lo hace en la sección acerca de la justicia, sino en la caridad - específicamente del amor de Dios. Él establece que la guerra no es un vicio que se oponga al amor de Dios, por el contrario hacer la guerra, cuando es justa puede ser una forma de amor.

Más adelante agrega:

El más notable en el acercamiento moral a la idea de la guerra en Calvino y Tomás de Aquino es que enseña que un falta al momento de iniciar una guerra justa es una falta contra la virtud, una falta contra el actuar bien

Entendido así, podemos ver que quien no va a una guerra justa contra su hermano que hace el mal, en el fondo no está evitando el mal que puede evitar y está permitiendo que su hermano se condene por el mal que hace. Esta es una idea loca.

En el caso de la legítima defensa, quien da muerte a otro que se propone hacer un mal (en este caso, agredir a un tercero inocente) le hace un bien al agresor, porque evita que ese hermano cometa un mal y se aparte de Dios. Idea loca número dos.

Desde luego hay que tener en mente que desde una perspectiva cristiana, el peor de los males, el único mal en sí no es la muerte, sino encontrarnos separados de Dios. Si alquien matándome impide que me separe de Dios me hace un bien, no un mal. De lo anteror se sigue que matar a otro o hacer la guerra no siempre es un mal.

Con esto podemos decir con seguridad que los ejemplos que entregaba el autor de "mal menor" no lo son en realidad, son actos buenos, que se ejecutan con un fin bueno. Muy diferente es el caso del aborto (que según la encuesta tenía algo de un 40% de apoyo entre los católicos y por lo tanto, según Bentué debía "acogerse" en el catolicismo) que siempre es un mal intrínseco, porque busca la muerte de un ser inocente.

Por lo mismo, mantenemos que la teoría del mal menor no tiene cabida en la aproximación católica a los problemas éticos. Esa sí que es una idea loca.

Categoría: Iglesia | Comentarios (5) | Referencias (0)

Comentarios

En todos estos temas, me quedo con tu última línea del blog: que sometes todo al magisterio seguro de la Iglesia. Yo también, y ¡tan feliz!

Aeronauta | 08-02-2006 23:52:49

Qué raro, tenía entendido que el prof. Bentué había escrito un libro bastante Bueno (moral, teológicamente bueno) que se llamaba "La Opción Creyente". Y ahora sale con esto.

pedro | 10-02-2006 19:04:15

Hola Pedro, bienvenido a mi blog.
La verdad no tengo impresión previa del profesor Bentué, pero lo que leí no me gustó mucho. En un principio pensaba criticar más duramente su artículo, pero me he quedado en este detalle.
En fin, por sus frutos los conoceréis, como dice el Maestro.

Patoace | 10-02-2006 22:08:48

Entiendo por lo que vos decís (y por otras cosas) que la elección del mal menor es moralmenet aceptable cuando se está obligado a elegir y sólo hay dos o más males. Si hay un bien o no hay porque decidir donde decide Dios, no tiene sentido elegir el mal menor.

Juan Ignacio | 16-02-2006 11:06:39

...en el caso del aborto, uan vez alguien planteó el caso límite de alto riesgo de muerte de la madre. Y me dijo que si yo dejaba que el niño nazca estaba "optando" por la muerte de la madre.

No es así, no optamos, sometemos lo que pasa a la voluntad de Dios (a la sabia naturaleza, si alguien lo prefiere).

Cuando dos vidas tienen igual valor, yo no puedo matar a alguien para que no muera otro (que ni siquiera es seguro, sino que es "alto riesgo").

Esa pregunta...

¿por qué, cuando está involucrado el “sexo”, el mismo magisterio es tan renuente para plantearse el tema con análoga perspectiva, recurriendo al “mal menor” como criterio de discernimiento posible?

...oculta una falacia (es una doble pregunta, da por respondida uan anterior que no fue formulada).

Lo que sucede es que no está involucrado el sexo sino algo mucho más grande. Está involucrada la vida humana. Y no siempre podemos intervenir. No sólo no podemos optar por un mal menor. No podemos optar.

Distinto en otros casos de la vida donde sí debemos optar y, muy importante lo que dijiste, la vida es algo menos importante que la salvación.

Juan Ignacio | 16-02-2006 11:19:16

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