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Católico, padre de familia y abogado. Aficionado de los juegos de rol, la ciencia ficción e internet.
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Lunes, 23 de enero de 2006
En El Mercurio de hoy se publica este recuadro con evidentes referencias al artículo de Steven D. Greydanus, sobre las diferencias del tratamiento de la magia entre Tolkien y C.S. Lewis, por un lado y J.K. Rowling por el otro, que mencionábamos en esta anotación anterior.
¿No pudo haber llegado por sí mismo al artículo? claro que sí, pero eso es mucho más fome.
La condenada magia de Rowling
J.R.B.
J.K. Rowling se ha convertido en una suerte de heredera del legado de Lewis y Tolkien. A detalles como el número de siete volúmenes de la saga de Harry Potter que se emparienta con las siete entregas de las Crónicas de Lewis (una de las lecturas permanentes de Rowling) se suman características comunes como el tópico del mundo paralelo, los pasos secretos o el enfrentamiento con las fuerzas de la oscuridad.
Pese a lo anterior, el estatus de heredera de Rowling ha sido cuestionado en numerosas oportunidades. Están desde los que plantean que su calidad literaria es inferior hasta los que simplemente se ríen de la pobre imaginería con la que puebla su mundo de magos. Aparte de estas supuestas falencias, el centro de los ataques a la saga de Potter es el tema de la magia, singularmente para el punto de vista cristiano que tradicionalmente ha rechazado la brujería, la magia y el ocultismo.
La diferencia con el planteamiento de la magia en Tolkien y Lewis, que sí cuentan con el beneplácito religioso, es que en ellos los magos son figuras aparte y excepcionales, en el caso de la buena magia se trata de seres casi celestiales (Gandalf) o en el caso contrario, de seres diabólicos (la bruja de Narnia). Algo muy distinto a la obra de Rowling, donde la magia no sólo es algo oculto, con magos de ambigua moralidad, sino además donde el propio héroe se convierte en un iniciado en tales artes. Cosa que jamás le ocurrió ni a Frodo ni a los Pevensie. Todo lo contrario, cuando Frodo se acerca a la magia del anillo su vida corre peligro, y en el caso de los Pevensie, si aparece la magia es sólo accesoria y no les pertenece como un poder. Además tanto Tolkien como Lewis justamente sitúan esta posibilidad de magia en lugares imposibles de relacionar con nuestro mundo.
Esta crítica, en todo caso, también connota la originalidad de Rowling que, en vez de plantear un universo paralelo ajeno al nuestro, logra hacer una analogía entre ambos mundos. Pone entre paréntesis las reglas humanas, pero en el reino de los magos crea prototipos con las mismas problemáticas morales de la maldad, la traición, la amistad, la generosidad y la valentía. Lo que sí cabe cuestionarse es si finalmente esa magia de técnico planteamiento no termina por hacer desaparecer lo mágico.
Categoría: Libros y películas | Comentarios (1) | Referencias (0)
La religión es tonta. Yo por eso no me he unido a una. Pero sí creo en Dios.
Y lo que más me cae mal es que crítiquen a Harry Potter sólo porque la magia es algo no muy bien visto por la religión. ¿Acaso no pueden diferenciar entre la magia ficticia y el verdadero ocultismo?
Joe | 27-03-2006 03:47:46