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Católico, padre de familia y abogado. Aficionado de los juegos de rol, la ciencia ficción e internet.
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Lunes, 20 de diciembre de 2004
Mientras la moral sexual se mantuvo dentro de lo normal (como había sido desde hace miles de años en las culturas occidentales, islámicas y orientales) a nadie le llamó la atención la posición católica. Cuando occidente cambió y el sexo se convirtió en la droga de la felicidad, la Iglesia mantuvo su opinión y comenzó a destacarse como un movimiento "contra cultural". De ahí nacen todas las acusaciones de "obsesión con el sexo".
Respecto del condón, la actitud de sus defensores no deja duda de que están promoviendo el sexo antes que protegiendo a la vida (lo que es entendible, ya que para ellos, una vida sin sexo no vale la pena vivirse). Imagina una línea aérea en que uno de cada 10 aviones se caiga matando a todos los pasajeros ¿recomendarías esa línea por sobre otra que tenga un 100% de seguridad? lo más probable es que tú y yo estaríamos protestando contra el gobierno para que caducara el permiso de esos aviones, y pondríamos a la segunda línea aérea como modelo a seguir.
Lo mismo ocurre con los condones: tienen un porcentaje de fallo que fluctúa entre el 20 y el 10 % con resultado de muerte por SIDA cada vez que fallan. Ante esta realidad, no queda más que apoyar un método que es 100% efectivo: que ambas partes en la relación tengan una sola pareja sexual en su vida.
Se podrá discutir la eficacia del condón, pero considera esto:
Una persona joven que tiene relaciones sexuales una o dos veces por semana, al año tendrá unas 100 relaciones. Si su pareja estable tiene SIDA y usan condón en cada una de esas relaciones, al cabo de un año esta persona se ha infectado de SIDA unas 10 ó 20 veces. Incluso si la tasa de fallo es más baja, es altamente probable que a fin de año ambos tenga SIDA. Si consideras que las relaciones estables duran entre 5 y 10 años es evidente que el condón no soluciona nada, al final ambos van a tener SIDA y ambos van a morir.
Ante esto, una Iglesia que quiere que ambos vivan, tiene que oponerse al famoso condón
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