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Chile
Católico, padre de familia y abogado. Aficionado de los juegos de rol, la ciencia ficción e internet.
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Martes, 18 de marzo de 2003
Amaba el calvinismo y poseía un biblioteca llena de Calvino, Lutero, Warfield, Hodge, Murray, Owen, Machen, etc. Conocí la teología de la reforma y cuanto odio produce hacia la Iglesia Católica. Perseguí y debatí con católicos también, y los trataba como no cristianos.
Mi único error fue querer aprender que creían los Padres de la Iglesia. Un católico a quien no le había ido bien en un debate conmigo, mencionó que yo debería leer a los Padres de la Iglesia para darme cuenta de cuán católicos eran. Honestamente pensé que obtendría más “munición” para usar en mis batallas.
Encontré a Ignacio de Antioquía y Policarpo en mi primera visita a la Biblioteca de la universidad. Me abalancé sobre ellos durante meses hasta que finalmente golpeé los libros sobre la mesa con mis puños, los arrojé desde el cuarto al tercer nivel de la biblioteca y lloré. Parecía que estos grandes mártires de la fe eran católicos. Me había tomado cerca de 8 meses de pasar por Clemente, Agustín Atanasio, etc. para ver que la Iglesia Católica era la iglesia primitiva. Sin embargo, volviendo a Ignacio y Policarpo. No podía sacármelos de mi mente. Durante los dos años siguientes, leí más y más sobre la fe católica, y me convencía menos y menos que la fe reformada era correcta. Se me hizo evidente que no era más que una innovación, que se arrojaba a doctrinas que no habían sido creídas nunca antes. Cristo prometió el Espíritu Santo a Su Iglesia y declaró que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella. Creí que esa era una mentira y por 1500 años, la Iglesia había estado sin verdad y las puertas del infierno habían prevalecido. Es muy humillante llegar a la conclusión de que has estado horriblemente equivocado, incluso al punto de no confiar en las palabras de nuestro precioso Señor y Salvador.
Finalmente se hizo evidente que no podía permanecer calvinista o permanecer en la OPC. Tenía planes de asistir al Seminario Westminster, pero esos planes fueron desechados. Perdí amigos y fui informado que probablemente nunca fui cristiano. A medida que yo me hacía menos, Cristo se hacía más.
Fui aceptado en la Iglesia Católica esta Pascua de 2002. Nunca había estado más feliz y deseo y ruego por alegría para todos. Fue tan honroso recibir el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor. Nunca será lo mismo. Si deseas discutir la fe católica, pro o contra, por favor envíame un e-mail a hamugbo@prodigy.net.
En Cristo
Rodeny Beason
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